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Los barrios celebran el Día de Reyes entre sonrisas, desayunos con roscón y juegos en familia

El Día de Reyes ha amanecido con sonrisas, paquetes abiertos y olor a chocolate caliente en cada barrio. Tras la noche más mágica del año, las familias disfrutan de una jornada de ilusión y calma, donde el protagonismo es para los más pequeños… y para el roscón.

 

Amanecer entre regalos e ilusión

Desde primera hora, los niños corren por el salón con los ojos llenos de sorpresa. Bicicletas nuevas, muñecos, libros y juegos llenan las casas.
Los padres y abuelos observan felices, recordando su propia infancia. “Cada año volvemos a sentirnos niños viendo su cara al abrir los regalos”, cuenta Ana, vecina del barrio de Salamanca, mientras ayuda a su hijo a montar un tren eléctrico.

En muchas viviendas, las familias siguen la tradición de abrir los regalos en pijama, antes del desayuno, con villancicos de fondo.

 

Roscón y chocolate: el desayuno más esperado

Las panaderías y pastelerías de barrio abren temprano, con largas colas que se convierten en parte de la tradición. “Este día no se madruga por obligación, sino por ilusión. La gente viene sonriente, con el café en la mano y el espíritu de fiesta”, dice Marta, panadera en Vallecas.

El roscón de Reyes es el gran protagonista. Con nata, trufa o sin relleno, cada familia tiene su favorito. Los más tradicionales buscan el haba y la figura del rey, que marcan quién pagará el roscón o quién será coronado.

Los bares también viven su particular mañana festiva: mesas llenas, niños con juguetes nuevos y vecinos que se felicitan el año con una taza de chocolate caliente.

 

Parques llenos y calles tranquilas

Con las tiendas cerradas y el tráfico más calmado, los parques se llenan de familias. Padres que prueban los patines de sus hijos, abuelos que fotografían a los nietos con sus regalos y grupos de amigos que aprovechan el día libre para reunirse.

En el Retiro, la Casa de Campo o los parques de barrio, se repite la misma imagen: sonrisas, aire fresco y alegría compartida. “Después del ajetreo de las fiestas, este día es puro disfrute”, comenta Carlos, vecino de Chamberí.

 

La magia que despide la Navidad

El Día de Reyes marca el cierre de las fiestas, pero también deja un mensaje de unión y esperanza. Los comercios y asociaciones aprovechan para agradecer a los vecinos su apoyo durante todo el año.

“Detrás de cada roscón o juguete vendido hay esfuerzo y cariño. Este día nos recuerda por qué amamos trabajar en el barrio”, dice Raúl, propietario de una tienda de regalos.

Las luces comienzan a apagarse, pero la ilusión se mantiene. En cada sonrisa infantil y en cada abrazo familiar queda viva la esencia de estas fechas.