La nueva ley antitabaco propuesta por el Gobierno, y que espera ser debatida en el Congreso de los Diputados, restringirá el consumo de cigarros y vapeadores en distintos espacios públicos
El proyecto aprobado por el Gobierno y anunciado por la actual ministra de salud, Mónica García, el último martes 21 de julio, deberá continuar ahora su tramitación parlamentaria antes de convertirse definitivamente en ley.
Esta controvertida reforma busca actualizar una anterior normativa diseñada para cigarrillos tradicionales que dominaban el mercado hace algunos años atrás. Desde entonces, los hábitos de consumo han cambiado considerablemente. Vapeadores, bolsas de nicotina y dispositivos de tabaco calentado han ganado presencia, especialmente entre los consumidores más jóvenes.
Nueva ley antitabaco en España: más espacios sin humo
Con la llegada de esta nueva regulación, los espacios públicos donde habitualmente las personas fuman, quedaran reducidos al mínimo. Entre estos espacios están incluídos las terrazas de bares, cafeterías y restaurantes, donde no se podrá fumar ni vapear, una proposición que ha generado gran debate entre la población a nivel general. También quedarían afectados numerosos espacios exteriores de uso compartido como playas, piscinas colectivas, instalaciones deportivas, campus universitarios, parques infantiles y determinados espacios destinados a espectáculos públicos.
Las restricciones alcanzarían igualmente a paradas de transporte, marquesinas, andenes y otros lugares donde existe una convivencia cercana entre personas. La intención es reducir el consumo pasivo de estas sustancias generadas por diferentes dispositivos. La prohibición se extendería hasta un radio de 15 metros desde los accesos de algunos edificios y recintos de estos establecimientos. El objetivo consiste en evitar que el humo se concentre precisamente en las entradas de lugares donde fumar ya está restringido.
Más allá del cigarrillo convencional
La actual reforma no se limitará al cigarrillo convencional. Dispositivos como los vapeadores, cigarrillos electrónicos, bolsas de nicotina y otros relacionados quedarían sometidos a restricciones similares en numerosos ámbitos. Esta inclusión se debe a la alta popularidad en los últimos años que han recibido estos productos especialmente entre la población más joven. Por otro lado, la nueva regulación pretende limitar al acceso y compra tanto de los cigarrillos convencionales como de los nuevos productos a establecimientos especializados, por lo que bares, bazares y otros comercios quedarían excluídos de su distrubición y comercialización. La publicidad también afrontará controles más estrictos. La regulación pretende abarcar internet, redes sociales, promociones comerciales y otras fórmulas capaces de presentar estos productos de manera atractiva.
Los menores ya no podrán fumar o vapear
Uno de los puntos más resaltantes de este nuevo paquete de medidas es la prohibición del consumo a menores de edad. Hasta el momento, la legislación solo prohibe la compra de tabaco, con esta nueva regulación quedará expresamente prohibido su consumo tanto de cigarrillos como de vapeadores, y/o otros productos relacionados capaces de generar adicción. Con esta acción, el Gobierno busca retrasar la edad de comienzo de consumo entre la población menor de 18 años, que usualmente empiezan en el tabaquismo durante la adolescencia. Bajo esta línea, las sanciones por no respetar esta medida podrían implicar una multa para los padres o tutores de estos menores.
Empresarios hosteleros en contra de esta normativa
La prohibición de fumar en terrazas representa uno de los aspectos más controvertidos del proyecto. Múltiples empresas hosteleras han mostrado su rechazo ante una medida que consideran perjudicial para sus negocios y para el turismo. Desde el otro lado del debate, los defensores de ampliar los espacios sin humo sostienen una posición diferente pues argumentan que una terraza compartida debería permitir permanecer al aire libre sin exposición involuntaria al humo. Se espera que estos argumentos y posiciones contrapuestas sean discutidas ampliamente durante la tramitación parlamentaria. El texto todavía puede recibir modificaciones mediante enmiendas antes de alcanzar su versión definitiva.
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La aprobación del proyecto por parte del Gobierno no significa que estas medidas estén actualmente vigentes. Ahora deberán ser aprobadas por la Cortes Generales antes de hacerse su publicación definitva en el BOE. Mientras tanto algunas de las medidas podrían sufrir cambios antes de incorporarse o eliminarse del texto final, por lo tanto, aún no se ha esclarecido cuándo entraría en vigor.

