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Marisma de Doñana inundada por lluvias récord: consecuencias, causas y fauna

 

La marisma de Doñana se ha inundado casi por completo después de que El Rocío registrara 582 litros por metro cuadrado de lluvia, la mayor cifra desde 2009-2010. Este episodio ha cambiado el paisaje del humedal europeo y afecta desde el flujo de agua hasta la vida silvestre que depende de estas zonas húmedas.

 

Lluvias históricas y acumulación excepcional

En la estación agroclimática del Ifapa, al norte de El Rocío, se midieron 582 l/m² desde el inicio del ciclo hidrológico. Esa cantidad no se alcanzaba desde el ciclo hidrológico 2009-2010. En Matalascañas, otra estación constató 450 l/m², unos 120 litros más de lo habitual para estas fechas.

Las continuas tormentas de febrero elevaron el caudal de los cauces que alimentan la marisma. Esto ha provocado que fuera de los canales se acumulen hasta 90 cm de agua en algunos puntos.

 

¿Por qué ahora más agua?

El invierno hidrológico en Doñana está siendo “positivo” según las autoridades del parque natural, con abundantes precipitaciones que han saturado el terreno. La presencia de borrascas ha sido constante, empujando agua desde los arroyos hacia el humedal.

 

Beneficios y tensiones para la biodiversidad

Para muchas especies acuáticas este exceso de agua es una oportunidad. Las aves migratorias, anfibios, peces e insectos encuentran espacios amplios para alimentarse y reproducirse. Especialmente en un humedal europeo tan clave como Doñana, estas condiciones favorecen su ciclo de vida.

Sin embargo, la inundación supone estrés para la fauna terrestre como reptiles o pequeños mamíferos. Adaptarse a miles de hectáreas bajo agua requiere energía extra y puede alterar sus rutas habituales de desplazamiento.

 

¿Qué pasa con las plantas y el suelo?

Los suelos de las marismas son naturalmente húmedos, pero mantener largos periodos de saturación puede afectar a plantas poco adaptadas al agua estancada. Además, la presencia continuada de sedimentos, arrastrados por la lluvia, cambia la composición de los sustratos donde crecen especies clave.

 

Cambios en la dinámica hidráulica

Con tanta agua acumulada, los mecanismos naturales de drenaje se saturan, lo que aumenta el riesgo de anegamiento en zonas bajas cercanas. Esto no solo afecta al parque natural, sino también a áreas periféricas donde existen actividades humanas y turismo rural.

Además, tener un humedal tan lleno reduce su capacidad de absorción en eventos futuros, algo que especialistas en medio ambiente observan con cautela.

 

Retos de gestión del agua y conservación

Aunque inundaciones ocasionales forman parte del ciclo natural de Doñana, su frecuencia e intensidad plantea preguntas sobre el impacto del cambio climático y la gestión del espacio protegido. Las autoridades ambientales deben equilibrar conservación, actividades económicas locales y seguridad ante fenómenos extremos.

Comparación con eventos pasados

Históricamente, se han registrado eventos extremos en las zonas húmedas del sur de España. Por ejemplo, en 2026 otras áreas de Andalucía también experimentaron lluvias torrenciales, como Grazalema, con más de 600 l/m² en 24 h. Aunque no es lo mismo que el caso de Doñana, ayuda a ilustrar la tendencia de eventos más intensos.

 

Una marisma viva y cambiante

La marisma de Doñana está viviendo uno de sus periodos más húmedos en años, con inundaciones casi totales tras las lluvias récord en El Rocío. Si bien esto ofrece ventajas ecológicas para gran parte de su fauna, también plantea desafíos de gestión del agua y riesgos para áreas humanas cercanas.

Este episodio nos recuerda que los humedales son sistemas vivos y esenciales, sensibles tanto al clima como a la intervención humana. Conocer y respetar su dinámica es clave para su futuro y el de las comunidades que dependen de ellos.