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Cámaras de videovigilancia en Madrid: la ciudad superará las 400 este año

Las cámaras de videovigilancia en Madrid superarán este año las 400 unidades activas repartidas por distintos puntos estratégicos de la ciudad.
El Ayuntamiento refuerza así su apuesta por la seguridad urbana y la prevención del delito.

La ampliación fue recordada en la última Junta de Gobierno municipal de 2025.
El objetivo es claro: actuar en zonas concretas donde la Policía considera útil este refuerzo tecnológico.

 

Nuevas cámaras en barrios y zonas clave

Durante este año, el consistorio trabaja en nuevas instalaciones en áreas con alta afluencia.
Entre ellas destacan Azca, Tirso de Molina, Oporto y Jacinto Benavente.

Estas ubicaciones no se eligen al azar.
Responden a informes policiales y, en muchos casos, a peticiones vecinales reiteradas.

Según explicó la vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias, Inma Sanz, el despliegue no es masivo.
Se trata de actuaciones muy concretas y justificadas desde el punto de vista operativo.

 

Cámaras ya operativas y resultados visibles

Madrid ya cuenta con ejemplos recientes donde la videovigilancia está funcionando.

En el parque de Pradolongo, en Usera, operan 14 cámaras activas.
Su instalación fue solicitada tanto por vecinos como por Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

También están en funcionamiento cinco cámaras en el Parque Calero, en Ciudad Lineal.
En la calle Cullera, en Latina, se instalaron 18 dispositivos adicionales.

En este último caso, los resultados han sido especialmente relevantes.
Las cámaras han tenido un efecto disuasorio y han ayudado a esclarecer delitos concretos.

 

Un despliegue progresivo durante los mandatos

En lo que va de mandato, el Ayuntamiento ha sumado nuevas cámaras en puntos emblemáticos.
Se han instalado 16 en la plaza del Dos de Mayo.

También se añadieron unas 15 en Plaza Elíptica.
En la Puerta del Sol se incorporaron cuatro cámaras adicionales.

Durante el mandato anterior, el refuerzo fue aún mayor.
En total, se colocaron 111 nuevas cámaras en distintos barrios de Madrid.

 

Seguridad sí, pero con criterios técnicos

Desde el área de Seguridad insisten en un mensaje clave.
Madrid no camina hacia una ciudad completamente vigilada.

Las cámaras se instalan solo donde la Policía lo recomienda.
Siempre se valora su utilidad real y el impacto en la convivencia.

“Los resultados están siendo plenamente satisfactorios”, aseguró Inma Sanz.
Especialmente en zonas con conflictos recurrentes o alta concentración de personas.

Una herramienta más para la seguridad urbana

El aumento de cámaras de videovigilancia en Madrid responde a una estrategia clara.
Mejorar la seguridad sin caer en una vigilancia indiscriminada.

La experiencia demuestra que estas cámaras previenen delitos y ayudan a resolverlos.
También generan mayor sensación de seguridad entre vecinos y comerciantes.

Madrid seguirá ampliando su red de forma gradual.
Siempre con criterios técnicos, control policial y demandas reales del entorno urbano