Los nuevos radares en la Comunidad de Madrid ya están operativos en varios puntos considerados de riesgo por exceso de velocidad. La medida forma parte del plan anual de refuerzo de vigilancia impulsado por la Dirección General de Tráfico.
El objetivo es claro: reducir accidentes graves en vías convencionales y mejorar el cumplimiento de los límites establecidos. La estrategia combina radares fijos y radares de tramo en carreteras con tráfico intenso.
En la Comunidad de Madrid, los nuevos dispositivos se han instalado en enclaves donde la velocidad media supera con frecuencia lo permitido.
La DGT ha seleccionado dos radares fijos y dos radares de tramo en carreteras regionales con elevada circulación.
Radares fijos
Los radares fijos controlan la velocidad en un punto concreto de la vía. Funcionan de forma permanente y están debidamente señalizados.
Uno de ellos se sitúa en la M-601, en el término municipal de Collado Villalba. Este tramo conecta Madrid con la sierra y soporta gran volumen de desplazamientos diarios.
El segundo radar fijo se encuentra en la M-100, a la altura de San Sebastián de los Reyes. Es una vía clave en el entorno del corredor del Henares.
Ambos dispositivos registran la velocidad instantánea del vehículo al pasar por el punto de control.
Radares de tramo
Los radares de tramo calculan la velocidad media entre dos puntos separados por varios kilómetros. Este sistema evita frenazos puntuales antes del control.
En este caso, se han instalado en la M-501, conocida como carretera de los Pantanos. El tramo afecta a zonas como Pelayos de la Presa y Navas del Rey.
Se trata de una vía frecuentada durante fines de semana y periodos estivales, especialmente por conductores que se dirigen al pantano de San Juan.
Cómo funcionan y cuándo empiezan a multar
Los nuevos radares en la Comunidad de Madrid están señalizados conforme a la normativa vigente. Además, su ubicación figura en los listados oficiales publicados por la DGT.
Durante el primer mes de funcionamiento, los conductores que superen el límite recibirán una carta informativa sin sanción económica. Esta fase busca adaptar hábitos de conducción.
Tras ese periodo, las infracciones conllevarán multa y posible retirada de puntos. La cuantía dependerá del exceso de velocidad registrado.
Por ejemplo, superar el límite en más de 20 kilómetros por hora puede implicar sanciones superiores a 100 euros. En casos graves, la pérdida de puntos es automática.
Por qué se refuerza el control de velocidad en Madrid
La velocidad inadecuada sigue siendo uno de los principales factores en accidentes mortales en vías interurbanas. Los datos nacionales muestran que reducir la velocidad media disminuye la gravedad de los siniestros.
Expertos en seguridad vial recuerdan que circular diez kilómetros por hora por encima del límite aumenta notablemente la distancia de frenado.
En carreteras convencionales, el margen de error es menor que en autopistas. Por eso, la instalación de radares en estas vías resulta prioritaria.
La M-501, por ejemplo, combina curvas, cambios de rasante y tráfico estacional elevado. Estos factores incrementan el riesgo cuando no se respeta la velocidad permitida.
Consejos prácticos para evitar sanciones
Adaptar la conducción es la mejor forma de evitar multas y ganar seguridad.
Mantén una velocidad constante, especialmente en tramos largos controlados por radar de tramo. Evita aceleraciones bruscas tras pasar una señal de aviso.
Consulta la señalización vertical y revisa los límites específicos de cada carretera. No todas las vías convencionales comparten la misma velocidad máxima.
Actualiza tu navegador o aplicación de movilidad para conocer los puntos de control. Sin embargo, no confíes solo en la tecnología.
La conducción responsable reduce el riesgo de accidente y protege a todos los usuarios de la vía.
Más vigilancia para una movilidad más segura
Los nuevos radares en la Comunidad de Madrid refuerzan la supervisión en carreteras con antecedentes de siniestralidad. La medida busca prevenir, no solo sancionar.
Conocer su ubicación y funcionamiento permite anticiparse y conducir con mayor responsabilidad. Respetar los límites no solo evita multas, también salva vidas.

