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Quedan eliminados los sobres de kétchup, azúcar o sal en bares y restaurantes: mandato de UE entrará en vigor a partir del 12 de agosto

A partir de esa fecha, los plásticos de un solo uso dejarán de estar permitidos en establecimientos hosteleros que dejarán de ofrecer estos productos tales como sobres de mayonesa, kétchup, o azúcar, sin embargo, en el ámbito sanitario, seguirán estando autorizados

 

Esta medida aprobada por el Parlamento Europeo y el Consejo en diciembre de 2024 entrará en vigor en las próximas semanas. La nueva medida, con reglamento 2025/40, está destinada a restringir el uso de plásticos de un solo uso, esta implementación tendrá un efecto directo sobre los bares y restaurantes en España. La iniciativa pretende reducir la generación de residuos y fomentar modelos de consumo más sostenibles, lo que obligará a numerosos negocios del sector a adaptarse a esta nueva regulación alimentaria.

 

En este sentido, la reducción del impacto ambiental continúa siendo una de las principales prioridades de la Unión Europea, y, con este objetivo, las instituciones comunitarias impulsan nuevas normas que, en muchos casos, obligan a distintos sectores económicos a adaptar su actividad y modificar la forma en la que prestan sus servicios.

 

Nuevas alternativas en las mesas

 

A partir de agosto de 2026, bares y restaurantes estarán obligados a ofrecer nuevas alternativas como dispensadores rellenables, recipientes reutilizables, sobres de papel y, hasta 2030, envases elaborados con plástico compostable certificado. De hecho, hay comercios de hostelería que ya están sustituyendo las clásicas monodosis por aceiteras o tarros rellenables. Pero el principal debate que surge con el nuevo marco legal es que supone un reto para cumplir con la higiene o la seguridad alimentaria que precisamente también impone la legislación comunitaria. Aunque se consuma menos plástico, es más complicado conservar el saneamiento en envases reutilizables o dispensadores colectivos.

 

Así, los bares y restaurantes de España tienen más de dos meses para adaptarse e intentar cumplir con los objetivos de reciclaje y de seguridad alimentaria incluso aunque tengan que prescindir de los clásicos envasados de un solo uso. A partir de la fecha establecida, arrancará un periodo de transición de tres meses durante el que deberán desaparecer productos tan cotidianos como los azucarillos envueltos en plástico o papel plastificado.

 

La normativa afectará también a otros formatos individuales muy presentes en bares y hoteles. Entre ellos se encuentran los sobres de kétchup, mayonesa, mostaza, sal y especias, además de las pequeñas tarrinas de leche para el café, mantequilla, miel o mermelada. El reglamento europeo considera que este tipo de envases generan una gran cantidad de residuos difíciles de reciclar y busca reducir su uso de forma drástica.

 

El cambio supondrá el final de uno de los elementos más reconocibles de los desayunos y cafés fuera de casa: los tradicionales sobres de azúcar. Muchos de ellos incluían mensajes, ilustraciones o frases que con el paso de los años terminaron formando parte de la cultura popular. Sin embargo, el impacto ambiental asociado a estos pequeños envoltorios ha llevado a Bruselas a impulsar su retirada progresiva. 

 

El gran reto será mantener la higiene

 

Para adaptarse a la nueva regulación, los establecimientos deberán recurrir a alternativas reutilizables. En el caso del azúcar, volverán a cobrar protagonismo los clásicos azucareros o dispensadores. Las salsas y condimentos también tendrán que servirse mediante sistemas reutilizables diseñados para garantizar la higiene y reducir residuos. En hoteles y cafeterías, productos como mantequilla o mermelada podrían empezar a ofrecerse en pequeños recipientes reutilizables o mediante sistemas de dispensación controlada.

 

Esta regulación forma parte del plan europeo para limitar el uso de plásticos de un solo uso y fomentar una economía circular basada en la reutilización y el reciclaje. La Unión Europea ya había prohibido anteriormente productos como pajitas, cubiertos y platos desechables de plástico. Países como Francia o Italia ya aplicaron restricciones similares en los últimos años. Aunque algunos formatos concretos seguirán permitidos hasta 2030, millones de consumidores tendrán que acostumbrarse progresivamente a una nueva forma de consumir productos tan habituales como el azúcar, las salsas o los condimentos en bares y restaurantes.