Los decesos por el calor en España sitúan al 2026 como uno de los veranos más duros de los últimos años. Las altas temperaturas ya han provocado más de 3.000 fallecimientos desde el inicio del Plan Calor 2026, según las estimaciones del sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo). El aumento de los episodios de calor extremo refleja una realidad cada vez más evidente. Los expertos alertan de que estos fenómenos son más frecuentes, intensos y prolongados. Además, afectan especialmente a las personas más vulnerables.
Un julio histórico por el impacto del calor extremo
El pasado julio terminó con 2.026 fallecimientos relacionados con las altas temperaturas. Esta cifra supone un incremento del 91 % respecto al mismo mes de 2025. Solo el verano de 2022 registró un balance peor desde que existen datos comparables. Aquel año continúa siendo la referencia de mayor mortalidad reciente. El repunte coincidió con varios episodios de temperaturas extremas. La cuarta ola de calor, registrada entre finales de julio y comienzos de agosto, dejó 169 fallecidos en apenas tres días.
Los datos evidencian que el riesgo aumenta cuando las temperaturas elevadas se mantienen durante varios días consecutivos. El organismo necesita tiempo para recuperarse del estrés térmico, especialmente en personas mayores.
¿Quiénes son las principales víctimas?
Las estadísticas del Instituto de Salud Carlos III muestran un patrón muy claro. Las personas mayores concentran la mayor parte de las muertes. Más del 60 % de los fallecidos fueron mujeres. Además, el grupo de mayores de 85 años acumuló el mayor número de víctimas. Este comportamiento tiene una explicación. El envejecimiento reduce la capacidad del organismo para regular la temperatura corporal. También influyen enfermedades previas y determinados tratamientos médicos.
Por ese motivo, los especialistas insisten en reforzar la vigilancia sobre las personas que viven solas o presentan problemas de salud. Familiares, vecinos y cuidadores desempeñan un papel fundamental. Una llamada o una visita puede marcar la diferencia durante una ola de calor.
Las comunidades autónomas más afectadas
La distribución territorial también muestra diferencias importantes. Cataluña encabeza la lista de comunidades con mayor mortalidad asociada al calor. Andalucía y la Comunidad Valenciana ocupan los siguientes puestos. Otras regiones han experimentado aumentos muy significativos. Castilla y León, por ejemplo, duplicó prácticamente los fallecimientos registrados durante el mismo periodo del año anterior.
En cambio, Baleares destaca como la única comunidad que no ha registrado muertes relacionadas con el calor durante este verano.
Cambio climático y salud pública: un desafío urgente
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha calificado la situación como una emergencia sanitaria de primer nivel. El Gobierno considera prioritario reforzar las medidas de protección frente a las temperaturas extremas. La adaptación al cambio climático ya no representa únicamente un reto ambiental. También constituye una necesidad para preservar la salud de la población. Los expertos recuerdan que reducir las emisiones sigue siendo esencial. Sin embargo, también resulta imprescindible adaptar las ciudades, mejorar los protocolos sanitarios y proteger a los colectivos de mayor riesgo.
Cómo reducir el riesgo durante una ola de calor
Existen medidas sencillas que pueden salvar vidas durante los días de calor intenso: Mantener una buena hidratación Beber agua con frecuencia ayuda a regular la temperatura corporal. No conviene esperar a tener sed para hidratarse. Evitar las horas de mayor calor
Las actividades al aire libre deberían limitarse entre el mediodía y las primeras horas de la tarde.

