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Las obras de la calle de Alcalá en Madrid transformarán el centro con un nuevo bulevar hasta 2027

Las obras de la calle de Alcalá inician una de las reformas urbanas más relevantes de los últimos años en la capital. El proyecto afectará al tramo comprendido entre la plaza de Cibeles y la plaza de la Independencia. Durante aproximadamente dos años, los vecinos y conductores convivirán con cortes de tráfico y modificaciones en la circulación.

La intervención, impulsada por el Ayuntamiento de Madrid, cuenta con una inversión superior a seis millones de euros. El calendario municipal prevé la finalización de los trabajos a comienzos de 2027. El objetivo principal consiste en recuperar la esencia histórica de la vía y priorizar al peatón frente al vehículo privado.

 

El nuevo bulevar central y la recuperación del arbolado histórico

Uno de los elementos más destacados será la creación de un paseo central arbolado de 3,8 metros de ancho. Este espacio permitirá mejorar la perspectiva visual hacia la Puerta de Alcalá y facilitar el tránsito peatonal alrededor del monumento. La actuación también recuperará la doble alineación de árboles que desapareció en la década de los sesenta.

El Ayuntamiento plantará decenas de nuevos ejemplares para reforzar la identidad verde de la zona. Según responsables municipales, la transformación pretende devolver a la calle parte de su configuración original. Además, los informes patrimoniales han valorado positivamente el impacto visual y cultural de la intervención.

 

La reducción de carriles para vehículos privados

El rediseño contempla la eliminación de un carril en cada sentido durante la fase inicial de las obras. Posteriormente, la configuración definitiva mantendrá dos carriles para vehículos y uno exclusivo para autobuses en cada dirección. Esta distribución no será provisional, sino permanente.

La reducción permitirá ampliar el espacio peatonal en las aceras, especialmente en la zona norte, donde se concentra mayor afluencia diaria. El nuevo reparto del espacio urbano busca equilibrar movilidad y habitabilidad.

 

La incorporación del carril bici y los pasos peatonales

El proyecto incluye un carril bici segregado en el lado sur de la vía. Esta infraestructura conectará con la red ciclista existente y ofrecerá acceso directo al parque del Retiro. También se habilitarán nuevos pasos de peatones para enlazar el bulevar central con la Puerta de Alcalá.

 

La actuación en la plaza de la Independencia

Durante los meses de verano, las obras se trasladarán parcialmente a la plaza de la Independencia. La rotonda actual, que dispone de cinco carriles generales y uno para autobuses, reducirá un carril. En los tramos con mayor concentración de paradas se limitará aún más la circulación.

El objetivo consiste en ordenar mejor el flujo de vehículos sin perder funcionalidad. Además, se añadirá un carril bici que enlazará con la calle Serrano, ampliando la red de movilidad sostenible del centro.

 

El respaldo patrimonial y la visión de futuro

La actuación cuenta con el aval de organismos vinculados al Paisaje de la Luz, reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Las autoridades defienden que la reforma reforzará la identidad histórica del entorno. Aunque las molestias serán inevitables, el resultado pretende consolidar una calle más amable, verde y accesible.

 

Una transformación pensada para el peatón

Las obras de la calle de Alcalá supondrán un cambio profundo en la movilidad y en la estética del centro de Madrid. La reducción de carriles, el nuevo bulevar y la ampliación de aceras marcarán un antes y un después. La ciudad apuesta así por un modelo urbano más equilibrado, donde el peatón gana protagonismo y el patrimonio recupera visibilidad.